14 de enero de 2013

Ideas cuando uno se plantea hacer homeschooling con niños por debajo de los 6 años


Hace unos días recibí un correo electrónico de Carmen, madre de una niña de dos años, que pedía un poco de información relacionada con la educación en casa, ya que ha comenzado a interesarse por ella. Le contesté, y pensé después que podía publicar en este blog la respuesta, por si ayuda a otras personas con niños pequeños, que se planteen el homeschooling. Muchas gracias, Carmen, por tu permiso para publicarlo.

Antes de nada, aclarar que cuando mi primer hijo era aún pequeño, hacía cosas como si estuviéramos en el colegio. No con horarios, pero sí con mi autoexigencia de enseñarle lo que suponía que estaban enseñando a sus pares en los colegios. Mentalidad escolar que tiene una. Pero que ahora, cuando mi segunda hija, de cuatro años, está en esa edad en que muchos padres en España mandan a los niños al colegio, a Educación Infantil, yo me he vuelto un tanto hippie. Vina no tiene, por mi parte, obligación diaria alguna de tipo escolar, sino que aprende lo que desea y al ritmo que quiere. Precisamente es ella la que quiere aprender a escribir letras y la que ha aprendido sola a contar y sumar (sumas sin llevada, aclaro, y sencillitas).


En resumidas cuentas, que hasta los 6 ó 7 años, no deberíamos hablar de educación formal, sino más bien de crianza, y de integrar a los niños en el mundo, y casi, casi, de unschooling.


Las ideas que di a Carmen se distribuyen en dos grupos:

... Respecto a los padres:

  • Habladlo bien entre vosotros para llegar a un acuerdo. La pareja debería estar mínimamente de acuerdo con esta opción, que es verdad que muchas veces es más bien idea de uno que del otro. Se pueden establecer negociaciones cuando uno de los padres no está muy convencido, como probar una temporada, por ejemplo durante el periodo de Infantil -que en nuestro país no es obligatorio- o hasta el primer ciclo de Primaria. Ahí suele ser, en la práctica, donde se aclaran muchas dudas de los padres.
  • Leer mucho sobre todo lo que caiga en tus manos acerca del tema. Hay ya varios libros en español sobre educación en casa, muchos más en inglés. Hay blogs y páginas en internet, en ambos idiomas. Lee para hacerte una idea de los pros y los contras, de lo que supone para distintas familias y niños el educarse en casa.
  • Contacta con familias que eduquen en casa para poder reunirte con ellas y salir de vez en cuando, que los niños se conozcan, que veáis de primera mano cómo es la cosa (esto también suele aliviar las dudas de la pareja, si ve la normalidad de otras personas, que no son bichos raros... dentro de las peculiaridades de cada persona).
  • Ve preparando a familiares y amigos si la cosa ya está decidida. Esto no es obligatorio. A veces es mejor no decir nada y esperar a que la gente se dé cuenta. Esto depende de lo que tú consideres que es mejor, sabiendo cómo son los que os rodean. Prepárate tú también a responder preguntas y salir al paso, que los otros vean que es una opción pensada y repensada y que tiene sentido llevarla a cabo.
  • Lee sobre opciones educativas. Es posible que al final acabes haciendo un batiburrillo de cosas con tu hija: un poco de Waldorf por aquí, un poco de Montessori por allá, ahora Charlotte Mason... Pero viene bien para conseguir ideas el estudiar, no en profundidad, sino a nivel usuario, las varias pedagogías que existen. Yo lo hice sobre todo a través de la red, porque realmente ninguna me interesó lo bastante hasta que conocí la Educación Clásica y la de Charlotte Mason, y de ambas tengo algunos libros en casa (en inglés).

... Respecto a tu hija: con dos años, y hasta los 5 ó 6, se puede considerar que la estás criando. Más que necesitar educación necesita conocer el mundo y adquirir habilidades básicas para su vida actual y futura. Con mi primer hijo cometí el error de intentar emular lo que hacían en los coles, y aunque lo pasé bien planificando y haciendo, no funcionó demasiado, porque él no estaba interesado en esas cosas de aprender a leer y escribir.

Con niños pequeños yo soy de la idea de hacer cosas como estas:

  • Desarrollar una rutina cotidiana, donde más o menos el niño sepa qué esperar cada día. Esto no significa días idénticos, sino darle una pequeña estructura al día, como por ejemplo con las comidas y el sueño. Irá variando en función de la edad, la época del año, etc.
  • Jugar, jugar, jugar. Solos, con otros niños, con los padres, como sea.
  • Que te acompañen en las cosas que hagas a diario y que ayuden si quieren. A mi hija le ha gustado siempre ayudarme en la cocina. Hay niños a los que les gusta limpiar la casa. Otros van contigo a la compra. Mil opciones. Lo que no haría es adaptar mi rutina para vivir pendiente del niño sino al revés. Es decir, el niño acompaña a los papás en su vida y los papás le involucran en lo que ellos hacen. Por supuesto, hacerle un hueco supone ver también las necesidades del niño en cada momento y adaptar las actividades de los padres a ellas. Es un proceso que va en ambas direcciones.
  • Darle materiales para que cree, tipo pinturas, plastilina y todo eso.
  • Leerle, llevarle a la biblioteca para que saque sus libros.
  • Que cante, baile, toque instrumentos, salga al campo o al parque cuando sea posible...
  • Acompañarle y estar pendiente para saber lo que demanda en otros campos. Es decir, si de repente tu hija quiere aprender a escribir, o le gustan las princesas, o quiere aprender todo sobre las momias, proporcionarle el material o los recursos para satisfacer esa inclinación.

No sé si se me queda algo en el tintero. Sólo decirte que lo pases bien si al final os decantáis por educar en casa. El homeschooling no debería ser nunca un sacrificio, sino el resultado de considerar que es la mejor opción para vuestra familia, pese a que haya temporadas bajas y que te quemes. Yo nos veo más como madres-fénix, que resurgimos de nuestras cenizas después de pasar por baches, y entonces subimos a lo más alto otra vez... hasta la siguiente fase cuesta abajo. Pero así es la vida con todo.

4 comentarios:

paloma dijo...

Me ha hecho mucha gracia esta frase: "Lo que no haría es adaptar mi rutina para vivir pendiente del niño sino al revés".
porque cuando nació mi mayor, se paró el mundo ja,ja...Yo no hacía nada, cuando llegaba Carlos por la noche no me había podido ni duchar....Sólo le miraba, estaba con él en el suelo, le amamantaba, le tenía en brazos...
Bueno si, recuerdo que leía mucho, cada vez que se quedaba dormido en brazos y mientras le daba teta.
Luego con los otros ha sido todo mucho más natural.
Me ha gustado mucho todo lo que dices. También estoy totalmente de acuerdo que hasta los 7 (o más) lo que mejor funciona es el unschooling, a no ser que el niño demande otro tipo de actividades más estructuradas (a mi todavía no me ha sucedido)
Besitos.

Carol dijo...

Me viene como anillo al dedo.

Mi hija tiene 28 meses y lo más seguro es que no la escolaricemos en septiembre. La idea es no hacerlo hasta los seis, pero incluso me estoy planteando no hacerlo nunca.

El papá no lo tiene tan claro. Pero como todavía nos queda mucho, pues ya iremos viendo.

Un abrazo

Maria Calderón dijo...

Paloma, hablaba desde mi experiencia con Joel. Pasé mucho tiempo sola con él y no siempre fue bueno. Me desesperaba pensar en las horas que quedaban hasta que viera a otro adulto... Más adelante descubrí que haber incorporado al niño a mis rutinas me hubiese ahorrado muchos ratos de desasosiego. 1beso.

Maria Calderón dijo...

Carol, me alegra que te haya podido resultar útil. Nunca se sabe cómo irán las cosas en la vida, pero quizás lo importante sea mantener la mente abierta a distintas posibilidades, y luego escoger la que mejor se adapte.

1beso.